La ilusión se define como el concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación. Simplemente, la ilusión no es más que una mentira hacia nosotros mismos. Esta mentira, es una potente arma de doble filo:
El primero te tranquiliza, crea en uno mismo un sentimiento de calma inalterado, un proyecto, una sensación de bienestar asegurándote a ti mismo que eso es lo que va a pasar. Pero este filo, lejos de hacernos bien, logra que bajemos nuestras defensas, que nos introduzcamos en una burbuja desde donde no podemos defendernos, desde donde somos vulnerables.
El segundo, es el filo que corta la ilusión, el que explota la burbuja cuando consigue llegar a lo más alto. Entonces comenzamos una frenética caída sin obstáculos, solo nos frena el suelo. Esto es lo malo de las ilusiones, que cuando se vuelven contra nosotros nos hacen estar peor que cuando nos las creamos.
El peor aspecto de la ilusión es que el hombre la necesita casi como respirar. La ilusión de un beso, de ver a alguien, de ser algo, de conseguir las metas que te propones... Una persona sin ilusión es como una rosa sin pétalos: sigue siendo lo que su nombre indica, pero pierda toda su esencia. Por eso, nunca aprendemos de nosotros mismos...
Zerep Legna

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